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miércoles, 23 de abril de 2014

Actividad con HOT POTATOES

A galopar (Rafael Alberti)

A galopar (Rafael Alberti)

Completa el poema

Rellena los huecos:) ¡Te daré tres pistas para cada palabra!
Las tierras, las tierras, las tierras de ,
las grandes, las solas, desiertas llanuras.
Galopa, cuatralbo,
jinete del pueblo,
al sol y a la luna.
¡A galopar,
a galopar,
hasta enterrarlos en el !
A corazón suenan, resuenan, resuenan
las tierras de España, en las herraduras.
Galopa, jinete del pueblo,
caballo cuatralbo,
caballo de .
¡A galopar,
a galopar,
hasta enterrarlos en el mar!
Nadie, nadie, nadie, que enfrente no hay nadie;
que es nadie la muerte si va en tu montura.
Galopa, caballo cuatralbo,
jinete del ,
que la tierra es tuya.
¡A galopar,
a galopar,
hasta enterrarlos en el mar!

domingo, 30 de marzo de 2014

Lectura colaborativa. Platero y yo. Capítulo 3. Noelia

PRACTICA LA COMPRENSIÓN AUDITIVA EN ESPAÑOL CON LA SIGUIENTE LECTURA GRABADA DEL CAPÍTULO 3 DE PLATERO Y YO, LA CÉLEBRE NOVELA DE JUAN RAMÓN JIMÉNEZ.

 A CONTINUACIÓN, INTENTA ENCONTRAR UN TÉRMINO QUE SEA SINÓNIMO DE LAS PALABRAS QUE APARECEN EN NEGRITA EN EL TEXTO; DE MANERA QUE CONSIGAS EXPRESAR LA MISMA IDEA QUE EL AUTOR, PERO CAMBIANDO EL LÉXICO.

 ¿TE GUSTA CÓMO TE HA QUEDADO EL CAPÍTULO AHORA? ¿QUÉ VERSIÓN TE GUSTA MÁS, LA TUYA O LA DEL ESCRITOR ANDALUZ? ¿POR QUÉ?

 
Capítulo 3: Juegos del anochecer

Cuando, en el crepúsculo del pueblo, Platero y yo entramos, ateridos, por la oscuridad morada de la calleja miserable que da al río seco, los niños pobres juegan a asustarse, fingiéndose mendigos. Uno se echa un saco a la cabeza, otro dice que no ve, otro se hace el cojo...
Después, en ese brusco cambiar de la infancia, como llevan unos zapatos y un vestido, y como sus madres, ellas sabrán cómo, les han dado algo de comer , se creen unos príncipes:
—Mi pare tie un reló e plata.
—Y er mío, un cabayo.
—Y er mío, una ejcopeta.
Reloj que levantará a la madrugada, escopeta que no matará el hambre, caballo que llevará a la miseria... El corro, luego. Entre tanta negrura, una niña forastera, que habla de otro modo, la sobrina del Pájaro Verde, con voz débil, hilo de cristal acuoso en la sombra, canta entonadamente, cual una princesa:
Yo soy laaa viudita
del Condeee de Oréé...
...¡Sí, sí.! ¡Cantad, soñad, niños pobres! Pronto, al amanecer vuestra adolescencia, la primavera os asustará, como un mendigo, enmascarada de invierno.
—Vamos, Platero...